Silencio que ejendra vacíos, temores y tristezas. Ese es el silecio al que hasta hoy he podido ser indiferente. Silencio que calla a la mente y el corazón. Silencio que inquieta y que me hace sentir incómodo, en un mundo que siento no me pertenece. Silencio que no deja emprender, que paraliza y enfila toda la energía a descubrir su causa.
Hoy siento tu silecio más que nunca. Has callado no sólo para mí, sino para todo tu público que te reclama, espera y ansía. Ansío saber su causa, ansío poder saber de ti y sentirte, como de costumbre, a través de tus palabras.
Ansío silenciar tu silencio, porque él se ha vuelto cruel para aquella mente que se mueve por la inercia provocada por tu expresión.